FotografíaPara obtener el éxito en cualquier empresa son necesarios tres factores: la creatividad, la constancia y el conocimiento.

¿Qué es necesario para crear un negocio y que éste funcione?

Cuando formulamos esta pregunta las respuestas son múltiples, palabras como financiación, dinero, buenas ideas… surgen continuamente y la verdad es que todas ellas ayudan a crear y consolidar una empresa. Pero realmente, lo único importante para emprender una iniciativa empresarial o mantener una ya existente es tener clientes. Si tenemos personas dispuestas a adquirir nuestro producto, tendremos negocio. Por tanto el cliente debe ser el punto sobre el cual gire nuestra futura empresa.

Comentaba Levitt en su famoso artículo de la revista Harvard Bussines Review, la miopía del Marketing, en 1960: “La organización debe aprender a pensar en si misma no como productora de bienes o servicios, sino como compradora de clientes…”

Me viene a la cabeza una escena de la película de los hermanos Marx, una Noche en Casablanca, en la cual Groucho arenga a los empleados de un restaurante:

“Si el cliente desea que le subamos los huevos cocidos en 15 minutos, se los subiremos en ¡10 minutos! Si los quiere en 10 minutos, los subiremos ¡en 3 minutos! Si los quiere para dentro de 3 minutos, ¡los tendrá en 1 minuto! y si los quiere en 1 minuto, ¡Le subiremos la gallina!”

Esta disparatada frase ilustra una filosofía de empresa en la cual el cliente es el punto de partida sobre el cual rotará toda la maquinaria del negocio.

Partiendo del cliente como elemento imprescindible y observando multitud de empresas y emprendedores, desde Henry Ford hasta Amancio Ortega, pasando por Chupa Chups, Toyota… extraeremos tres factores que suelen ser comunes también a la mayoría de los negocios exitosos y que completan, lo que denominamos la regla Cetresce. La creatividad, la constancia y el conocimiento. (La primera CE – el cliente que se sustenta sobre las TRES CE – Creatividad, Constancia y Conocimiento.) Siendo capaces de conjugar estos tres elementos alcanzaremos las metas empresariales que nos planteemos y obtendremos la CE principal:

Creatividad

Si desarrollamos una actitud creativa, abierta, flexible, que permita adaptarnos a los cambios, haciéndonos huir de modos de resolución preconcebidos, estaremos preparados para solucionar muchos de los problemas que el futuro de nuestra empresa nos plantee. Ya en 1982 Peter Drucker uno de los más influyentes gurus del “management” dijo que “en un negocio sólo existen dos funciones básicas, el marketing y la innovación”, las demás son necesarias pero no imprescindibles. Porque las empresas realmente exitosas se basan en la innovación de productos o procesos no en la optimización de sus recursos. Porque la empresa que sobrevive no es ni la más fuerte ni la más inteligente sino aquella capaz de adaptarse a los cambios que el entorno nos plantea.

Constancia

Todo objetivo requiere un esfuerzo alcanzarlo por lo tanto debemos ser conscientes de que el trabajo diario, la constancia es vital para alcanzar el premio esperado. Confianza en nuestras posibilidades para reponernos en los malos momentos y continuar el camino. A Thomas A. Edison le preguntaron como consiguió inventar la bombilla a lo cual contestó: “lo logré al probar con la número 1000 tras haber fracasado en los 999 intentos anteriores.”

Conocimiento

Aprender continuamente de todo aquello que nos rodea, invirtiendo de forma decidida en conocimiento para analizar, planificar, ejecutar y controlar. Información y formación que permitan tomar las decisiones adecuadas en el día a día de nuestra empresa. De esta forma lograremos crear negocios sólidos que perduren en el tiempo.

Porque para que las cosas ocurran es preciso incitarlas, porque como decía un slogan publicitario de Apple Computer en los años 80: “La única forma de predecir el futuro es inventarlo”.

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