“La única forma de predecir el futuro es inventarlo” Alan Kay

Existen exclamaciones, muy comunes en algunas empresas, que perjudican seriamente la evolución de las mismas y su capacidad de adaptarse a un entorno complejo, cambiante y cada vez más competitivo.

Me gustaría destacar algunas de ellas y tratar de demostrar lo equivocados que están aquellos que las utilizan.

Siempre me han hecho gracia comentarios tales como:

  • ¡Siempre lo hemos hecho así …!
  • Somos los mejores…¡Qué me van a enseñar a mi estos!
  • ¡A usted no le pagan para pensar!
  • ¡Ya está todo inventado!
  • ¡No funcionará!

Normalmente, suelo desconfiar de los que aseveran que esto, o lo otro, siempre se ha hecho así. Y no se puede cambiar. Ya que en el mundo de los negocios lo que antes funcionaba, hoy puede no funcionar, y todo se puede mejorar. Es la flexibilidad y la capacidad de adaptación al cambio lo que hace que algunas empresas perduren. Parafraseando a Charles Darwin: La empresa que sobrevive no es ni la más fuerte, ni la más inteligente sino la más adaptable al cambio.

Robert M. Sapolsky, profesor de Neurología en la Universidad de Stanford, realizó un estudio que consistía en introducir a unos monos en una jaula, en la cual había un mástil con bananas en el centro. Los monos portaban un chip que les sometía a una descarga eléctrica, a todos, cuando alguno intentaba acceder a los plátanos. Llego un momento que cada vez que un mono intentaba subir por el mástil, el resto le propinaba una paliza. El experimento continuaba, se sacaban unos monos y se metían otros, que ya no llevaban el chip. Evidentemente cada mono que entraba nuevo intentaba acceder al alimento y por supuesto, era golpeado por el resto. Hasta que llegó un momento que ninguno de los primates portaba el chip, pero la situación se seguía repitiendo. ¿Por qué?

Porque siempre se había hecho así.

Debemos plantearnos siempre las cosas y preguntarnos como se pueden mejorar para adaptarnos a los tiempos. Porque las cosas bien hechas siempre son mejorables. Los japoneses lo denominan “kaizen” (Mejora Continua).

¡Qué me van a enseñar a mi éstos!

En muchas empresas existe una tremenda falta de humildad pensando que están en la cima del mundo y que ocurra lo que ocurra permanecerán allí.

Me hace mucha gracia la frase siguiente dicha por Henry Ross Perot, político y empresario estadounidense, cuando le aconsejaban invertir en una empresa de nueva creación…

“¡Qué saben esos diez individuos de Seattle que nosotros no sepamos!”

La empresa en cuestión se llamaba Microsoft. ¡Casi nada!

Todo el mundo nos puede enseñar algo, lo único necesario es aprender a escuchar y tener la humildad suficiente para continuar aprendiendo.

¡A usted no le pagan para pensar!

Entonces para que se les paga.

Realmente cuantos más piensen mejor, de esta forma aumentará el talento de la empresa. Como decía George Bernard Shaw: “si yo tengo una manzana y tu tienes otra, si las intercambiamos los dos tendremos una manzana. Pero si yo tengo una idea y tu tienes otra idea y las intercambiamos, entonces tendremos dos ideas.”

La familia Toyoda revolucionó el mundo del automóvil con la empresa Toyota, en la que entre otras cosas, se buscaba tener trabajadores formados con capacidad para tomar decisiones. Es la única fábrica en el mundo donde cualquier trabajador puede parar la producción si detecta un error grave en la cadena. Estadísticamente son los coches que menos pasan por el taller y una de las empresas más importantes del mundo.

¡Ya está todo inventado!

Charles Duell, presidente de la oficina de patentes de los Estados Unidos, dijo lo siguiente:

“Todo lo que se puede inventar ya está inventado.”

La frase no tendría mayor importancia si no la hubiera pronunciado… ¡en 1865!

¿Realmente creemos todavía que ya está todo inventado?

Pensemos por un momento en la cantidad de problemas que todavía quedan por resolver y nos haremos una idea de todas las cosas que quedan por inventar.

¡No funcionará!

Ese pesimismo innato en algunos negocios y ese miedo a probar cosas nuevas. El hecho de ver siempre amenazas donde otras empresas ven oportunidades.

Dicen que Ronald Reegan, ex-presidente de los EEUU, contaba a cada nuevo colaborador que entraba en la Casa Blanca la siguiente historia:

A dos niños se les encerró en dos habitaciones distintas durante dos horas. Una de las habitaciones estaba llena de juguetes y la otra estaba repleta de heces de caballo.

Cuando se abrió la puerta de la primera habitación el niño salió llorando pues pensaba que ahora otros niños le podían quitar sus juguetes.

Posteriormente se procedió a abrir la segunda, entre las heces había montones de agujeros y de repente apareció el niño excitado gritando: “Si hay tanta “caca” seguro que hay un pony“.

Saquemos conclusiones positivas de todas las situaciones que se nos planteen y tratemos de buscar oportunidades donde la mayoría de las empresas sólo encuentran problemas.

A lo largo de la historia encontramos empresas capaces de convertir los problemas en oportunidades, como es el caso de 3M y el Post-it. En realidad, 3M trabajaba en la búsqueda de un pegamento potente y lo que encontró fue una cola que se podía pegar y despegar muchas veces. Años después fueron capaces de hacer de este fracaso una fantástica oportunidad de negocio, creando las famosas etiquetas autoadhesivas.

Pues eso que…

  • Dejemos de hacer el mono.
  • Siempre se puede aprender.
  • Cuantos más piensen mejor
  • Lo que falta se inventa
  • Buscad vuestro pony
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