El paradigma, mucho se ha dicho ya, del marketing de servicios del siglo XXI es la búsqueda de la personalización. No una personalización superficial, basada en “conozco tus datos, sé quién eres y lo que compras”, sino un sistema de personalización basado en la VOLUNTAD DE AGRADAR.

¿por qué queda tanto por hacer en torno a esto?

Se invierte en CRM, se invierte en Sistemas y Protocolos de gestión de clientes, en inteligencia artificial. Pero en inteligencia natural, ¡nadie parece invertir!.

Sin voluntad de agradar, nada va a funcionar como debe: moderadas inversiones, con un equipo cualificado y orientado a los clientes logrará más éxito que grandiosas máquinas y más espectaculares inversiones en soft, ¡si las personas sólo quieren cubrir el expediente!.

– Selección de personas orientadas al servicio
– Selección de gente preparada para prepararse
– Generación de Empowerment y, muy especialmente
– ¡voluntad de agradar! y deseo y capacidad de tratar a los demás como nos gusta ser tratados son elementos que, lejos de ser filosóficos, son la piedra angular en la gestión, literalmente, en la gestión (no en la poesía, o en las abstracciones filosóficas de gestores y directivos) en el marketing de servicios del siglo XXI.

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