En los últimos años venimos hablando de Senior Marketing. Se viene informando de que la sociedad envejece y que hay que tomar medidas de todo tipo para prever el futuro. En términos de marketing, es obvio que hay una oportunidad de actuación para quién sepa anticiparse. No todo es del color de rosa.

En el 2050 el 52 por ciento de la población española (19 millones de habitantes) tendrá más de 50 años, frente al 32 por ciento (13 millones) que superaba esa edad en 2000.

Es necesario iniciar un cambio cultural que evite que los mayores de 65 años sean considerados como “inútiles”.

“Por cada niño que nace ahora en Occidente existe una probabilidad del 50 por ciento de que ese niño cumpla los 100 años”, aseguró hoy el autor durante la presentación de su libro en Madrid.

Es evidente que este cambio demográfico tendrá implicaciones inmediatas. Este envejecimiento a nivel mundial provocará problemas sociales, políticos y culturales en muchos países.

Entre los problemas de difícil solución, destacan: el despoblamiento de las ciudades; el descenso del número de consumidores; el crecimiento de la naturaleza salvaje; el declive del mercado inmobiliario; o la quiebra del sistema de pensiones (Schirrmacher, “El complot de Matusalén”).

Es previsible una futura división del mundo en países jóvenes y países viejos.
Al analizar la situación Frank Schirrmacher propone soluciones “estimulantes” para no ser aniquilados por el envejecimiento generacional. Entre ellas, el autor apuesta por nuevos recursos médicos para mejorar la calidad de vida de la tercera edad o por la capacidad de aprendizaje de los jubilados para emprender otras tareas profesionales.

LA LLEGADA DE INMIGRANTES

Respecto a la inmigración como una posible solución al envejecimiento, la llegada masiva de inmigrantes tampoco va a permitir resolver el problema, ya que un país como Alemania necesitaría 190 millones de inmigrantes para invertir la “desastrosa” distribución de jóvenes y ancianos (en el mismo libro).

“La solución—apunta Schirmacher– consiste en aceptarse a uno mismo, no perder la capacidad de asombro y no dejar de ilusionarse en tareas creativas”. “El cerebro es un músculo que no degenera por la edad si se ejercita”, añadió.

EL FIN DEL MITO DE QUE LA JUVENTUD ES BUENA Y LA MADUREZ, MALA.
Es necesario demoler el mito de que la juventud es creativa y genial mientras que la vejez es consumista y decrépita. Veremos, ya estamos viendo, como en la publicidad y en el marketing en general cada vez se recurre más a la serenidad y a la sobriedad y equilibrio que aporta la edad. Ya vemos cada día como marcas de cosmética, además de diseñar productos específicos para mayores de sesenta, vende sus “cosméticos normales” con modelos cuarentonas.

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